Bélgica 2009 (1ª parte)

                           
 
La posibilidad de hacer un nuevo viaje durante las dos últimas semanas de agosto, surgió antes de marchar para Viena. Un día de reunión familiar en mi casa, hablando con mi tio, me propuso de marcharnos a algún sitio las dos últimas semanas de agosto, cuando él tenía vacaciones. Acepte la propuesta al instante, aunque el tema quedó un poco apartado, porque no tenía claro cuánto dinero me gastaría en Viena durante el mes de julio. Cuando volví en agosto, mi tio se seguía acordando, así que me puse manos a la obra, y estuve buscando vuelos a cualquier lugar de Europa, y norte de África. Quedaban dos semanas, y los vuelos estaban carísimos a la mayoría de los destinos. La criba inicial nos dejó la posibilidad de ir a Dublin, Glasgow, Riga, Oslo, Bruselas y Munich. En la segunda criba tan solo dejamos Bruselas y Munich, ya que los demás los descartamos por diversos motivos. Así que con esas dos ciudades para elegir, llamé a mi tio y le deje que tomara la decisión él, ya que a mi me daba un poco igual, porque tenía ganas de ir a ambas ciudades. Eligió Bruselas, así que me encargué de comprar los billetes y hacer la reserva de hotel. Diez días después volábamos dirección a la capital belga.
 
  • Jueves 20 de Agosto:  El vuelo salió de Bcn con 30 minutos de retraso. Llegamos a Bruselas sobre las 10 de la mañana aproximadamente. Estuvimos dudando entre coger el tren o coger un taxi para ir al hotel. Finalmente nos decantamos por la primera opción ya que era la más barata. Nos costó 3 € a cada uno el billete sencillo, y llegamos en tan solo 10 minutos a la estación de Gare du Nord. El tren es una buena manera de desplazarse al centro

    de Bruselas desde el aeropuerto, que se halla a 12 km de la capital belga, la frecuencia es de 4 trenes a la hora, y es rápido. Una vez en Gare du Nord, salimos a la calle, y andamos algo perdidos durante un rato intentando averiguar cual era la dirección que teníamos que tomar para llegar al hotel. Teniamos la dirección del hotel que salía en el mapa que llevábamos de Bruselas, pero en el mapa no salía la Gare du Nord, deducimos donde estaba y preguntamos a varias personas por una calle grande que nos debía llevar hasta el hotel, pero los resultados no fueron nada buenos, ya que con nuestra pronunciación del francés no nos entendían. Hasta que finalmente se me ocurrió la idea de preguntar por la Grand Place y nos indicaron en la dirección adecuada a la primera. La primera impresión de los belgas fue buena, ya que nos ayudaron amablemente todas aquellas personas a las que preguntamos. Una vez tomamos el camino correcto resultó que la estación de Gare du Nord no estaba ni a 5 minutos andando del hotel, que a su vez estaba a escasos 50 metros de la parada de Metro de “Rogier”. Hicimos el check in, dejamos las cosas y empezamos con nuestra visita de Bruselas.  

Nos dirijimos directamente al centro de Bruselas, pasando por al lado del edificio de la Bolsa, de donde sale una pequeña calle repleta de chocolaterias y tiendas de souvenirs que desembocan en la Grand Place, que si tuviera que describir con un adjetivo, sería el de SOBERBIA. Sin ningún tipo de dudas, la Grand Place es el sitio más bonito de Bruselas, y uno de los más espectaculares (arquitectonicamnete hablando) de Bélgica y de Europa. Un rincón donde uno podría pasarse horas y horas contemplando las bellas fachadas del ayuntamiento y de las antiguas casas gremiales de la plaza sin cansarse. La plaza es más grande de lo que me esperaba, y mucho más bonita de las espectativas que había creado sobre ella.

La Grand Place data del siglo XII, cuando se utilizaba como Grote Markt (Plaza del mercado). Las calles de los alrededores aún llevan nombres de hierbas, quesos, gallinas y productos por el estilo. Durante el auge de la construcción en la década de 1960, los propietarios se unieron para formar la "comuna libre" de Ilot Sacre, con el fin de conservar la característica arquitectura de sus callejuelas ante la amenaza de demolición. Dentro de la Grand Place el Hotel du Ville (Ayuntamiento) es el elemento predominante, construído en 1402. Irónicamente y pese haber sido un objetivo prioritario, fue el único edificio que escapó al ataque de la artilleria francesa en 1695. Adornada con relieves nobiliarios de piedra, su torre de 96 metros esta coronada por una estatua de  San Miguel, el patrón de la ciudad. Actualmente es la sede de la oficina de turismo de Bruselas.

Los edificios que ahora rodean la Grand Place fueron casas gremiales que en parte se sostenían con vigas de madera, pero fueron arrasadas por el ataque francés de 1695 y se reconstruyeron con piedra en los siguientes cinco años. Hay que mirar atentamente los motivos decorativos para saber a que gremio perteneció cada una. Como por ejemplo La Loba a los arqueros, El Cuerno a los barqueros, El Zorro a los merceros, El Cisne a los carniceros, El Árbol Dorado a los cerveceros, o La Paloma a los artistas.

Desde allí fuimos en busca del famosisimo Manneken Pis, internándonos por las callejuelas que salen de la Grand Place, llenas de tiendas de souvenirs, chocolaterías, cafés, y gofrerias. Encontramos la famosa estatua más por la muchedumbre que había agolpada frente a ella, que porque sea facilmente visible.

El famosísimo Manneken Pis, mide 30 cm, y está situado en una esquina, en alto, fuera del alcance de los turistas. Se colocó aqui en 1619, antiguamente era de piedra, luego pusieron una reproducción de bronce. Ha sido robado en varias ocasiones y lo más curioso de la estatua, es que la visten con diferentes trajes (expuestos en el ayuntamiento) en distintas épocas del año, e incluso de vez en cuando, de la fuente mana cerveza o vino en vez de agua. Manneken tiene una hermana, Janneken, y un perro Zinneken, situados en otros puntos de la ciudad. A pesar de todas estas curiosidades, el Manneken Pis no deja de ser una estatua ridicula para la fama que tiene, y cuesta creer que sea uno de los símbolos de Bruselas, teniendo en cuenta, que el Manneken Pis no es una estatua única. Ya que todas las ciudades de Flandes importantes tienen su propio Manneken Pis. Antiguamente los curtidores de cuero pagaban unas monedas a los niños pequeños de las familias pobres para que orinaran en un agujero cavado en el suelo donde se recojía este líquido, que luego se usaba para ablandar el cuero gracias a un ácido que contiene la orina. Los Manneken Pis representan a esos niños, y por eso cada ciudad tenía su propia estatua.

Decepcionados con la estatua, proseguimos con la visita de Bruselas sin un rumbo demasiado marcado, guiándonos sobretodo por instinto y caminando por aquellos sitios que parecían llevar a algún sitio interesante. De esta forma nos encontramos casi por casualidad con la Eglise Notre Dame de la Chapelle, la iglesia más antigua de Bruselas, en el barrio de Marolles. Desde allí intentamos reconducirnos un poco y no alerjanos más de centro, y llegamos al Palacio de Justicia, con una arquitectura de estilo Mussolini muy acusada (por su tamaño exagerado, es más grande que la Basílica de San Pedro) Fue construído en 1879 según un diseño de Joseph Poelaert, inspirado en los templos de los faraones egipcios. Desde allí se puede gozar de unas vistas panorámicas de Bruselas, incluso se puede ver el Atomium, situado a las afueras de la ciudad.

Continuamos caminando por la Rue de la Regence un buen trozo, hasta que en algún momento indeterminado nos equivocamos de calle y nos fuimos internando poco a poco en el barrio de Ixelles. Comimos por allí, y luego reanudamos la marcha. Paseamos durante un buen trozo por la Avenue Louise sin habernos percatado de que no ibamos por donde creíamos que ibamos, hasta que nos dimos cuenta y tomamos un atajo en vez de volver para atrás. Después de un rato andando por el barrio de Ixelles, un barrio obrero de calles descuidadas, sucias y llenas de pintadas llegamos al barrio de Etterbeek, algo mejor. Allí nos sentamos a descansar en la sombra en el Parque Leopold, un parque muy pequeño, pero muy tranquilo. Al rato reanudamos la marcha, a 35ºC dirección al Parc du Cinquantenaire, muy cerca de allí, en el barrio de la UE. Desde que fue elegida sede de las instituciones europeas a mediados del s.XX, se erigieron zonas residenciales donde antes no había nada, dando paso a los actuales y brillantes edificios administrativos de cristal y acero. Por encima de todos, destacan el edificio Berlaymont, con su exterior de cuatro alas, construido en 1967 e inaugurado recientemente como sede de la Comisión Europea, y el arquitectónicamente poco inspirado Parlamento Europeo, construido en 1990. Por su funcionalidad, la zona conserva plazas y parques agradables, como el vasto Parc du Cinquantenaire y el Parc Leopold. La expansión de la UE hace necesario ampliar el espacio, pero a diferencia que en el pasado, ahora la construcción es más respetuosa con el entorno.

Cuando volviamos hacia el centro de Bruselas, después de haber estado un buen rato por el barrio de la UE, paseando por el enorme Parc du Cinquantenaire (que está atravesado de forma subterranea por una gran avenida llamada Rue du Loi), admirando los edificios de la UE (algunos más agraciados que otros), nos empezó a llover de forma virulenta, así que nos vimos obligados a meternos en un café a tomar algo, y a variar sensiblemente nuestros planes. Decidimos dejar la visita del Parc de Bruxelles para al dia siguiente, e ir a la Gare du Midi a informarnos sobre los precios de alquiler de un coche, ya que allí están las oficinas de Avis, Europcar, Hertz y Sixty. Los precios en las tres primeras eran desorbitados, alrededor de 140 € por alquilar un Opel Corsa, a terceros… En sixty menos de la mitad. La decisión de que compañía usariamos no hace falta ni aclararlo, está bastante claro. El coche lo queríamos para irnos a Luxemburgo un día, aunque finalmente ni alquilamos el coche, ni fuimos a Luxemburgo, por motivos que más adelante detallaré.

  • Viernes 21 de Agosto:  Nos levantamos a las 7 de la mañana, bajamos a desayunar, y a las 9 salimos a terminar de ver Bruselas. El primer objetivo del día era el Atomium, cuya entrada es bastante cara, 9 €, aunque es realmente impresionante. Las vistas desde arriba de la ciudad son muy buenas, en su interior hay una exposición sobre la historia de la fundación de la estructura, que es el átomo del  hierro. Uno no se cansa de hacerle fotos al Atomium desde todos los ángulos posibles. El Atomium se construyó para la Exposición Universal de 1958, la intención inicial era desmantelar la estructura tras la exposición, pero tuvo tanto éxito, que decidieron dejarlo donde estaba, conviertiéndose al instante en un nuevo símbolo de la capital belga. 

Tras terminar la visita, que nos llevó una hora, fuimos al Bruparck, situado al lado, una parte del Bruparck es una especie de plaza con muchos bares, al final hay una especie de Catalunya en Miniatura, llamada Miniatur Europe, que cuesta ni más ni menos que 13 €, un precio muy excesivo, ya que el parque es muy pequeño (ya que lo vimos desde arriba del Atomium) y lo dejamos estar y volvimos al centro de Bruselas. Si el día anterior pensaba que el metro de Bruselas era una mierda, hablando rápido y claro, el segundo día no hice mas que reafirmarme en mi teoría. El mapa de metro que llevábamos que nos dieron en el hotel, no se correspondía con el de verdad. Había líneas con color y numeración cambiadas, puede que el mapa sea algo antiguo, pero los colores y la numeración de las líneas de metro, es algo que nunca cambia… Otra cosa que descubrimos y que está bien, es que en las estaciones, los paneles informativos de la línea que hay en el andén, marca en que estación se hayan los diferentes convoyes que van circulando, aunque no marcan el tiempo que falta para que lleguen, así que hay que recurrir de nuevo a la clarividencia con la que hay que moverse por toda la red de transporte público belga. Otra cosa que nos chocó, es que en una línea de 20 y pico paradas, solo hubiera 4 convoyes circulando al mismo tiempo, haciendo que la frecuencia sea de más de 5 minutos entre tren y tren, y es que a lo mejor entre tren y tren había 6 o 7 paradas de distancia, en Barcelona no creo que sean mas de 2 o 3, he ahí una gran diferencia. Al llegar al centro de Bruselas de nuevo, buscamos la Iglesia de Sta Catherine, que no vale demasiado, y desde allí buscamos el Zinekken, mucho más bonito que el famosísimo Manekken, o la menos conocida Janekken. Desde allí fuimos en busca de Janneken, que nos costó bastante encontrar, por el camino nos comimos unas de las especialidades de Bélgica, las french fries, nos comimos un cucurucho “pequeño” que a punto a punto estuvimos de no poder acabarnos, buscando a Janneken nos metimos en una calle toda llena de restaurantes hasta llegar a la Galeria comercial, donde nos dimos cuenta que nos la habíamos pasado y volvimos para atrás, y esta vez si que la encontramos, escondida al final de un estrecho callejón infecto, menudo sitio para ponerla, además estaba enjaulada…

De allí fuimos a Grand Place, donde buscamos el Museo de la cerveza, que nos costó un mundo encontrarlo… finalmente lo encontramos después de unas cuantas vueltas, y más nos hubiese valido no encontrarlo, porque era un auténtico timo, el museo consistia en una sala, con dos cubas para fermentar la cerveza y una pantalla con un video… eso era el "museo", luego había degustación de cerveza, pero con los 6 €que costaba entrar, seguramente fue la cerveza más cara de nuestras vidas. Desde allí fuimos a ver de nuevo el Manneken, ya que queríamos hacerle una foto con el teleobjetivo de la cámara, para que por lo menos nos ocupara la pantalla entera en la foto… Le hicimos la foto, y volvimos al barrio du Sablon, pero esta vez no nos equivocamos, y llegamos donde habíamos querido ir el día anterior, a la plaza du Sablon, y a la iglesia que había allí, que no valían ninguno de los dos demasiado, por cierto.

Desde allí fuimos al parque donde no pudimos llegar el dia anterior por culpa de la luvia, situado en frente del Palacio Real, muy bonito. El parque sin embargo no valia "pa’ na", no estaba cuidado ni nada, y daba bastante pena. Bordeando el parque por un lateral pasamos por delante del Palacio de las Naciones, hasta llegar a la Catedral de Bruselas. Muy bonita, con un gran aire a Notre Dame de Paris. Desde allí bajamos a la Plaza Espagne, situada al lado de la Grand Place, y  nos sentamos a comer. Comimos un bocata, a las 5 de la tarde… Despues de un rato descansando allí, nos tomamos de postre otra especialidad de Belgica, un gofre. Fuimos volviendo para el hotel, de camino nos encontramos un centro comercial, que prometia mucho porque había un Mediamarkt, y esperábamos que hubiera todo tiempo de tiendas de marcas internacionales, y resulto ser como un Corte Ingles, con un Media Markt en la última planta… Aprovechamos para ir al lavabo, en el que había que pagar 30 centimos, algo vergonzoso… osea estas allí para gastarte tu dinero, para darles de comer a ellos, y encima te cobran por mear… Por supuesto no pagamos, a pesar de que la mujer que había allí vigilando el plato nos llamara la atención con “Missieur! Missieur!”. La estrategia, salir de forma decidida y rápida sin mirarla a la cara, y haciéndose el sueco ante la llamada de la mujer de la limpieza. Volvimos al hotel, dejamos las cosas y fuimos a la Gare du Nord, con la esperanza de que hubiera algún super como en la Gare du Midi, pero la búsqueda fue infructuosa. Asi que volvimos al hotel y dimos por terminado el día. Yo me baje un rato al hall del hotel para conectarme a internet con el portátil, y allí estuve comodamente sentado en un sillón, con mi música y muy tranquilo. Decidimos que al dia siguiente iríamos a Amberes si llovia, y a Brujas si hacia sol.

Al dia siguiente empezaría el plato fuerte de la visita a Belgica. Bruselas no prometía mucho, y en efecto no dio mas de lo que puede dar, y eso es por 2 de las 3 cosas que se la conoce: la Grand Place, el Atomium y el Mannekenpis. Las dos primeras son increíblemente bonitas y no solo no decepcionan, sino que son mejores de lo que uno se espera, el Manneken Pis no vale absolutamente nada, y es bastante peor de lo que uno espera, incluso yendo advertido y no esperar demasido… En general Bruselas no nos gustó demasiado. Es una ciudad que parece que ha crecido de una forma desorganizada y a lo loco y de cualquier manera, iglesias al lado de bloques monolíticos de acero y cristal, calles sucias , dejadas y con olor a meado (algo muy común, y muy desagaradable, en gran cantidad de calles). Un transporte publico super mal indicado. Lo único que la salvan, son la Gran Place y el Atomium, y no se si son motivo suficiente para hacer una visita a la ciudad. Lo único que salva a Bruselas, y hace que haya una gran cantidad de turistas, son las cercanas ciudades de Flandes. En resumen, es una ciudad tan perdida como sus habitantes, que no saben a quien imitar, si a Holanda o a Francia…

  • Sábado 22 de Agosto:  El sábado se levantó despejado con alguna nube dispersa, así que fuimos a Brujas. Hacía bastante frio. El trayecto en tren duró una hora aproximadamente.  Nos costó algo menos de 15 € por persona, la ida y vuelta, muy bien de precio, si lo compramos con los precios de otros paises europeos como por ejemplo Austria, y teniendo en cuenta que Belgica es bastante cara en todos los aspectos. Al llegar a Brujas visitamos la ciudad de una formas más o menos ordenada, pero tampoco de una forma muy estricta, tirando por aquellos sitios que nos llamaban la atención. Visitamos todo lo que queríamos ver. Brujas es una ciudad preciosa. Hermosa entre las hermosas. En un solo día en Brujas hice casi 500 fotos, eso habla por si mismo de lo que me impactó la ciudad (también hay que tener en cuenta que el paso a las cámaras digitales fue mi perdición, y muchas veces en mis fotos predomina la cantidad a la calidad, una tendencia que desde este viaje he decidido invertir, ya que siempre es mejor dar prioridad a la calidad que a la cantidad).

Cualquier rincón es digno de fotografiar. La ciudad me recordó mucho a las ciudades Hanseaticas de Bremen y Lubeck, y es que Brujas también fue ciudad Hanseatica en su tiempo, y supongo que todas aquellas ciudades que formaban parte de la Liga, estaban influenciadas unas de las otras, y una de las influencias, es la arquitectura alemana del Backsteingotik, que consiste en los edificios hechos con ladrillo rojo tan característico de las ciudades del norte de Alemania, que es donde nació este estilo arquitectónico. Caminamos por la calle principal, repleta de tiendas de marcas internacionales, pastelerías y tiendas de souvenirs. Alli nos comimos un gofre, y luego llegamos a la plaza central, donde después de fotografiarla desde todos los rincones posibles, subimos a la torre del ayuntamiento, (muy cara, 8 € adultos, y yo 6 € por ser menor de 25 años) de 83 metros de altura, para lo que tuvimos que hacer una cola de por lo menos media hora, ya que la entrada estaba limitada a 70 personas a la vez, por motivos de seguridad. Tras subir por las empinadas y estrechas escaleras en espiral llegamos a arriba del todo, después de subir 366 escalones que se hicieron menos duros de los esperado, ya que hicimos varias paradas en los diferentes pisos a lo largo del ascenso a la torre. Desde arriba las vistas eran impresionantes, y fueron acompañadas de susto incluido, al sonar la campana por ser las 13:00 horas (la campana estaba situada en el centro del mirador de la cima), todos los presentes agradecimos que no fueran las 12:00…. Después de bajar tomamos algo a los pies del ayuntamiento, con puñalada en la espalda incluida al traernos la cuenta, 8’80 € por una cerveza y una coca cola, eso si, nos pusieron una tapa de olivas y de patatas, una costumbre muy habitual en Bélgica, ya que en la mayoría de los bares te la ponen al tomar algo, así que no es una costumbre exclusivamente española. Tras el susto de la cuenta fuimos a dar un paseo en barco por los canales, para lo que también tuvimos que hacer bastante rato de cola, unos 30 minutos. El paseo en barco era muy guapo porque la ciudad es increíblemente bella, pero las barcazas con las que se dan estos paseos, son un completo desproposito, porque suben a unas 30 personas en cada una de ellas, todas apiñadas (para que os hagais una idea, las pateras son cruceros de lujo comparadas con estas), todo el mundo sentado en los lados de la barca, y unas cuantas personas mas sentadas en el centro, haciendo que no hubiera sitio ni para estirar las piernas, y sacarse la rodilla del estomago… Por supuesto, a mi me toco en el centro, como no podía ser de otra manera, aunque fue menos malo de lo que podría haber sido, porque me toco delante del todo, sentado justo detrás del conductor (me podría haber tocado en el centro y estar rodeado de cabezas). Aun asi el sitio era muy malo para hacer fotos ya que tenia que levantar la cámara por encima de la cabeza y hacer las fotos a ojo, si no quería sacar alguna cabeza en medio de las fotos.

Tras el paseo en barco que costaba  6’70 € y duraba una media hora, dimos vueltas sin rumbo fijo, hasta que encontramos un kebab, y comimos allí muy bien por 8 € el plato a rebosar de carne de kebab, patatas fritas y ensalada, regentado por una brasileña, o caribeña (no está claro). Después fuimos volviendo hacia la estación, pasando por aquellos sitios que nos dejamos al llegar a Brujas. Y volvimos a Bruselas. Como no teníamos nada para comer bajamos en Gare du Midi en vez de en Gare du Nord, para ir al Carrefour y comprar algo de comida. Pero nos compramos unos bocatas ya hechos y nos los llevamos. Para volver al hotel desde allí intentamos coger el tranvía, que en teoría tarda menos que el metro, ya que el metro hace un recorrido circular, y el tranvía hace una línea recta entre ambas estaciones (Gare du Midi y Nord) y tiene menos paradas. Pero el transporte publico de Bruselas, es una MIERDA, en mayúsculas, y después de mas de 30 minutos esperando nuestro tranvía (pasaron todos los números, menos el nuestro, además uno repetido), que tienen una frecuencia de risa, nos cansamos y nos fuimos a coger el metro. Llegamos al hotel finalmente a las 9 de la noche (A Gare du Midi habíamos llegado a las 8) y dimos el dia por terminado. Brujas es sin duda alguna, uno de los sitios más bonitos en los que he estado, no me atrevo a decir el más bonito, porque he estado en sitios preciosos, pero sin duda está muy arriba en la lista. Al dia siguiente estaba previsto la visita de Gante a priori menos espectacular que Brujas, al dia siguiente veriamos a ver que tal.

 

                                                                                                                                                                                                                                              

Continua en Bélgica 2009 (2ª parte)

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